sábado, 21 de enero de 2012

DON JORGE L. ESCUDERO


Poetas

La poesía viene y yo comedido
me ofrezco de puente para que llegue a otros.
Ella en el mundo de las analogías busca
relaciones ocultas y me las dicta.

Y es difícil ser fiel porque uno mete
palos de ciego, ocurrencias, vacío.
Ella aspira ha hermosura
de fondo y forma, quel poema dé
chispa y se hunda en tierra-tiempo donde
se pierda la firma del que transcribe.

Es que soñaste ser creador
pero la poesía te usa abusa
de tu ignorancia y te hace creer que sí,
quel poema es tuyo cuando sos
el muñeco del ventrílocuo Sol
Viento Camino Cielo Amor y Dolor.





<><><>La Medecina <><>

Les diré que me encuentro adolorido
por mujer que me desposeyó de ella,
quitó lo que me daba
y me en casi sin aire deja
o como naranja sprimida.
Me deshojó de su árbol como si a usté
de pronto lo dejan sin agarrarse de algo,
como que se me cayeran los pantalones
en medio de un baile como de urgencia
necesitar ir a mear y no hallar dónde.
Así de desvalido.
Me hice ver con un méico y recetó
el desapego hombre, el desapego,
cambie de costumbres póngase
una tela metálica al pecho
así no se le incrustan mariposas dañinas.
En ningún peor caso me he visto;
pero aseguran los intrusos ques buena medecina
visitar lejanos países. Bien,
¿pero a dónde he ir que no mesté sperando
la susodicha esa para castigarme
solamente porque la quiero?




lunes, 16 de enero de 2012

VIUDAS. ARIEL DORFMAN


Ariel Dorfman, Viudas (1978)
    A modo de dedicatoria
Había decidido yo publicar esta novela bajo seudónimo.
Si quise esconder la paternidad de la obra, no era porque avergonzara el hijo. Yo
soñaba, como todo exiliado, con el reencuentro con los lectores que la distancia y los años
me habían robado.  Libros que llevan mi nombre no podían en ese momento, y muchos
todavía no pueden, circular libremente en Chile y en otros países del Cono Sur de Amé-
rica Latina. Si quería que mi sueño se convirtiera en realidad, había que disfrazar al autor;
y más aún si se tomaba en cuenta que ningún editor en esa región del mundo hubiera aceptado publicar una obra que, como la mía, se centraba abiertamente en el drama de los
desaparecidos.
Para que mi novela no sufriera, entonces, el destino de mi cuerpo, y fuera
prohibida también, la situé en Grecia en algún período indefinible del siglo xx, y se la
atribuí a Eric Lohmann, un danés que, supuestamente, la habría escrito hace cuarenta años
atrás.  Me atraía, además, el hecho de que ese escritor inventado fuera él mismo un <desaparecido>, al que los Nazis habían tomado preso en 1942 sin que jamás se supiera nada
más acerca de su paradero. Mi plan consistía en hacer traducir primero al danés mi novela,
y luego sacar <traducciones> a otros idiomas, entre los cuales estaba, claro que sí, el castellano en que de veras se encontraba escrito originalmente.  Varios amigos escritores de
alguna prominencia internacional ofrecieron ayudarme: escribirían prólogo en que se autentificaría el <descubrimiento> de Eric Lohmann, o presentarían sus nombres como <traductor>.  Por ese camino, indirecto y torcido, esperaba yo finalmente llegar hasta las librerías, y los corazones, de mi país.
Pero había otro motivo por el cual no deseaba modificar ese manuscrito.  A
medida que las palabras emergían, comencé a identificarme más y más con su autor europeo
muerto, poseído por su ternura, adivinando su furia por perdurar.  Así que finalmente no me
quedó otra que hacerle entrega al lector, que algún día pronto ojalá sea también el del Cono Sur,
de esta novela que recojo con humildad bajo mi propio nombre.
De esa manera, quienes lean el libro podrán juzgar si también pudo haber sido
escrito –y así fue, no se necesita a nadie que lo certifique –por ese danés resistente, ese hermano mío cuarenta años mayor, ese padre que no alcanzó a conocer a su hijo, y a cuya memoria dedico las páginas que él logró terminar unos días antes de morir, unos días antes de que
v in ier a n a b u s car, los mismos hombres que años más tarde, en otro continente, siguen
viniendo a buscar a otros hombres y mujeres para llevárselos para siempre de sus hogares.


Ariel Dorfman


Amsterdam,1980.

viernes, 23 de diciembre de 2011

BANSKY. NAVIDAD Y CONSUMO



BANSKY.  AL FAMOSO GRAFFITERO LA NAVIDAD INSPIRA ALGUNAS MALDADES. PARECE QUE LE MOLESTA EL CONSUMISMO...




 









O ESTA ADAPTACIÓN NAVIDEÑA ...


ACÁ EL RECUERDO DE SU PASO POR LOS SIMPSON


domingo, 4 de diciembre de 2011

NICANOR PARRA


EPITAFIO


ARTEFACTOS
De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa,
Hijo mayor de profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca de ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla 
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!





Pensamientos 

Qué es el hombre
                                se pregunta Pascal:
Una potencia de exponente cero.
Nada
            si se compara con el todo
Todo
          si se compara con la nada:
Nacimiento más muerte:
Ruido multiplicado por silencio:
Medio aritmético entre el todo y la nada.












Que Dios nos libre de los comerciantes...


Que Dios nos libre de los comerciantes
sólo buscan el lucro personal

que nos libre de Romeo y Julieta
sólo buscan la dicha personal

líbrenos de poetas y prosistas
que sólo buscan fama personal

líbrenos de los Héroes de Iquique
líbrenos de los Padres de la Patria
no queremos estatuas personales

si todavía tiene poder el Señor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
en cada uno de nosotros hay
una alimaña que nos chupa la médula
un comerciante ávido de lucro
un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta
un héroe teatral
en convivencia con su propia estatua

Dios nos libre de todos estos demonios

si todavía sigue siendo Dios
.
ARTEFACTOS








ARTEFACTOS
Manifiesto

Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro lenguaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.

Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
"Libertad absoluta de expresión".

Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firma
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.







miércoles, 30 de noviembre de 2011

ESCHER

HACETE SOLO...                                            (CON DOBLE CLICK SE AGRANDA LA IMAGEN)

MANOS




 
La ilusión del movimiento perpetuo siempre es posible en la imagen de un instante. Así como la fotografía congela el tiempo perdido, la pintura congela el momento inexistente.

Según Escher, para que esta cascada funcione realmente sólo haría falta «añadir un poco de agua de vez en cuando, para compensar la evaporación».(si seguimos el curso de agua ,siempre parece estar bajando)











metamorfosisIII



 


SIMETRÍAS


ESCALERAS







Y AQUÍ UN IMITADOR TRUCHO...




AQUÍ OTRO QUE SE INSPIRÓ



OTRO MÁS MODERNO