jueves, 22 de marzo de 2012

PH 15


NANCI ALFONSO-FUNDACION PH 15




MARCOS PAREDES-FUNDACION PH 15




Yesica Duarte-Fundación ph 15


jueves, 15 de marzo de 2012

partidos del F.C.Stars


FechaOponenteResultado (FC Start en negrita)
21 de junioGuarnición húngara6-2
5 de julioGuarnición rumana11-0
12 de julioEquipo trabajadores del ferrocarril militar9-1
17 de julioPGS (Alemania)6-0
19 de julioMSG.Wal (Hungría)5-1
21 de julioMSG.Wal (Hungría)3-2
6 de agostoFlakelf (Alemania)5-3

Durante 1942, el FC Start jugó varios partidos con equipos de guarniciones militares y logró ganar todos los partidos:

jueves, 9 de febrero de 2012

GUITARRA NEGRA( PRÓLOGOS Y PÁRRAFOS)





..la soledad de estas barbaries mentales ejerce sobre el resto de los pensamientos una corriente de energía liberadora por los agujeros que profanaron estos brutales delirios.... son estas prometidas certidumbres las que nos permiten iniciar y luego ahogar el verdadero diálogo con el universo”.



ADVERTENCIA

Como nadie tiene conciencia del "control" de los manuscritos, y aun de existir dicha conciencia, ésta no intervendría en mi obra, sino como referencia simbólica a la licitud de la temática, propongo que se olvide cada palabra a medida que ella se lea.






EL MUSICO

Acongojado llora
con sus débiles dedos
la furia y el odio
y el lodo
que fue su origen.

Las cuerdas de su instrumento
como míseros revólveres
o quizá tendones de un dios ebrio,
cantan.
Y es sólo penumbras
el despertar de su hora tardía.
Y es sólo tiniebla
el entornar pequeño de sus ojos.

El músico está allí
donde el dolor no puede confundirse
con los ecos del demonio.

El músico es por fin
la tenebrosa ansiedad
de no volverse loco por el tiempo.
La vida que no recuerda nada,
el antiguo reloj en el que cayeron las lluvias.
Su soplido, fresco rechinar del abismo, cae.
Y su cuerpo de quimera y cárceles
va ensordeciéndose del cielo,
y quejándose de la soledad
que pudo por lo menos haber sido incomprensible.

Y así se materializan
los pensamientos del músico
como cruces que se encuentran
acostadas en el vientre.

Y las locas guirnaldas del verano
entreabren su pudor
Y se escucha el sonido.”



De “Guitarra Negra“, libro de poemas de Luis Alberto Spinetta (argentino).



sábado, 21 de enero de 2012

DON JORGE L. ESCUDERO


Poetas

La poesía viene y yo comedido
me ofrezco de puente para que llegue a otros.
Ella en el mundo de las analogías busca
relaciones ocultas y me las dicta.

Y es difícil ser fiel porque uno mete
palos de ciego, ocurrencias, vacío.
Ella aspira ha hermosura
de fondo y forma, quel poema dé
chispa y se hunda en tierra-tiempo donde
se pierda la firma del que transcribe.

Es que soñaste ser creador
pero la poesía te usa abusa
de tu ignorancia y te hace creer que sí,
quel poema es tuyo cuando sos
el muñeco del ventrílocuo Sol
Viento Camino Cielo Amor y Dolor.





<><><>La Medecina <><>

Les diré que me encuentro adolorido
por mujer que me desposeyó de ella,
quitó lo que me daba
y me en casi sin aire deja
o como naranja sprimida.
Me deshojó de su árbol como si a usté
de pronto lo dejan sin agarrarse de algo,
como que se me cayeran los pantalones
en medio de un baile como de urgencia
necesitar ir a mear y no hallar dónde.
Así de desvalido.
Me hice ver con un méico y recetó
el desapego hombre, el desapego,
cambie de costumbres póngase
una tela metálica al pecho
así no se le incrustan mariposas dañinas.
En ningún peor caso me he visto;
pero aseguran los intrusos ques buena medecina
visitar lejanos países. Bien,
¿pero a dónde he ir que no mesté sperando
la susodicha esa para castigarme
solamente porque la quiero?




lunes, 16 de enero de 2012

VIUDAS. ARIEL DORFMAN


Ariel Dorfman, Viudas (1978)
    A modo de dedicatoria
Había decidido yo publicar esta novela bajo seudónimo.
Si quise esconder la paternidad de la obra, no era porque avergonzara el hijo. Yo
soñaba, como todo exiliado, con el reencuentro con los lectores que la distancia y los años
me habían robado.  Libros que llevan mi nombre no podían en ese momento, y muchos
todavía no pueden, circular libremente en Chile y en otros países del Cono Sur de Amé-
rica Latina. Si quería que mi sueño se convirtiera en realidad, había que disfrazar al autor;
y más aún si se tomaba en cuenta que ningún editor en esa región del mundo hubiera aceptado publicar una obra que, como la mía, se centraba abiertamente en el drama de los
desaparecidos.
Para que mi novela no sufriera, entonces, el destino de mi cuerpo, y fuera
prohibida también, la situé en Grecia en algún período indefinible del siglo xx, y se la
atribuí a Eric Lohmann, un danés que, supuestamente, la habría escrito hace cuarenta años
atrás.  Me atraía, además, el hecho de que ese escritor inventado fuera él mismo un <desaparecido>, al que los Nazis habían tomado preso en 1942 sin que jamás se supiera nada
más acerca de su paradero. Mi plan consistía en hacer traducir primero al danés mi novela,
y luego sacar <traducciones> a otros idiomas, entre los cuales estaba, claro que sí, el castellano en que de veras se encontraba escrito originalmente.  Varios amigos escritores de
alguna prominencia internacional ofrecieron ayudarme: escribirían prólogo en que se autentificaría el <descubrimiento> de Eric Lohmann, o presentarían sus nombres como <traductor>.  Por ese camino, indirecto y torcido, esperaba yo finalmente llegar hasta las librerías, y los corazones, de mi país.
Pero había otro motivo por el cual no deseaba modificar ese manuscrito.  A
medida que las palabras emergían, comencé a identificarme más y más con su autor europeo
muerto, poseído por su ternura, adivinando su furia por perdurar.  Así que finalmente no me
quedó otra que hacerle entrega al lector, que algún día pronto ojalá sea también el del Cono Sur,
de esta novela que recojo con humildad bajo mi propio nombre.
De esa manera, quienes lean el libro podrán juzgar si también pudo haber sido
escrito –y así fue, no se necesita a nadie que lo certifique –por ese danés resistente, ese hermano mío cuarenta años mayor, ese padre que no alcanzó a conocer a su hijo, y a cuya memoria dedico las páginas que él logró terminar unos días antes de morir, unos días antes de que
v in ier a n a b u s car, los mismos hombres que años más tarde, en otro continente, siguen
viniendo a buscar a otros hombres y mujeres para llevárselos para siempre de sus hogares.


Ariel Dorfman


Amsterdam,1980.